Actualmente los sistemas sanitarios a nivel mundial, se enfrentan ante una Pandemia, causada por un nuevo coronavirus denominado SARS-CoV-2, o Enfermedad respiratoria aguda por COVID 19, esta cepa causante del brote actual, se identificó por primera vez en Wuhan, en la provincia china de Hubein, en diciembre de 2019, esta infección se presenta en forma de fiebre, tos seca y disnea leve en la mayoría de los casos, si bien puede evolucionar hacia neumonía grave y eventual distrés respiratorio agudo. Se transmite a través de gotas respiratorias de la tos o estornudos, de forma parecida a la que se propagan la gripe y otros virus respiratorios. Actualmente se ha expandido a casi todos los países, con miles de casos a nivel mundial lo que ha llevado a un colapso de los sistemas sanitarios.
Todo esto nos lleva a plantear un escenario en el que pacientes con sospecha o confirmación de COVID-19, requiera de una intervención quirúrgica. Actualmente, en el área de quirofano se están manejando dos tipos de casos Estrictas emergencias y electivas no aplazables, por lo que el tratamiento conservador jugará un papel clave dentro del mismo.
Según la Asociación Española de Cirugía, los equipos quirúrgicos deben atender a todo paciente con COVID-19 que
requiera un tratamiento quirúrgico inaplazable. Es recomendable que los equipos quirúrgicos
designados para intervenir estos pacientes tengan un entrenamiento amplio y apropiado. Por ello,
se deberían constituir equipos de instrumentistas, cirujanos y anestesiologos capacitados para
intervenir cualquier tipo de cirugía urgente de forma ágil. Dichos equipos deberían recibir extensa
formación teórica y práctica mediante simulación de las situaciones urgentes, del manejo del
equipo de protección y del protocolo técnico quirúrgico.
Recomendaciones Generales
- Es fundamental dividir a los pacientes en dos grupos: pacientes sospechosos y pacientes confirmados.
- Realizar pruebas de detección del virus de forma rutinaria antes de una cirugía urgente o electiva, (en la medida de lo posible) mediante una prueba de PCR en pacientes cuyas cirugías pueden ser demoradas, existe también los llamados test rápidos, aunque actualmente es limitada su disposición y además tienen una tasa alta de falsos negativos, también se puede implementar una radiografía de toráx o una Tomografía de Toráx, es una alternativa válida especialmente en casos urgentes en los que la demora de las pruebas de laboratorio no es aceptable.
- Se recomienda utilizar cirugías mínimamente invasivas, en pacientes en que según su caso este permitido, para así disminuir el riesgo de contagio al personal de cirugía.
- En caso de un paciente confirmado positivo, se debe utilizar un Equipo de Protección Individual (EPI) bajo la indumentaria quirúrgica para asegurar la adecuada protección del personal de quirófano. Aún en casos no confirmados, se debería asumir que todos son positivos y tomar las mismas medidas de protección para evitar una exposición innecesaria del personal.
- El EPI será necesario en cualquier procedimiento considerado como “contacto estrecho”, lo que incluye intervención quirúrgica, así como otros procedimientos de quirófano (intubación, anestesia regional, canalización de vías, etc.).
- El equipo quirúrgico completo debe realizar un entrenamiento previo en colocación y retirada supervisada de EPI antes de realizar un procedimiento real.
- Debe haber personal entrenado disponible de reserva (lo ideal) en caso de que se produzca algún imprevisto (el personal no tolere el EPI, presente mareo por exceso de calor, etc.).
- Los EPI deben cubrir totalmente la piel, especialmente las zonas corporales de alto riesgo: orificios nasales, boca y ojos. En las intervenciones quirúrgicas se pueden producir aerosoles, por lo tanto, los EPI deben garantizar esta circunstancia.
- Se sugiere designar un quirófano y todo su material (respirador, etc.) exclusivo para pacientes COVID-19, que se destinará a este uso durante toda la epidemia. Idealmente debe ser independiente o estar alejado de otros quirófanos.
- Se debe planificar un circuito adecuado de traslado de estos pacientes desde del área de aislamiento correspondiente (en UCI, planta, etc.) al área quirúrgica designada.
- Limitar al máximo el número de profesionales que se encuentran en el interior del quirófano y sus movimientos para reducir el riesgo de contaminación.
- Limitar al máximo el número de personas dentro de la sala que hace maniobras que conllevan riesgo de generar aerosoles.
- Utilizar todo el material desechable que sea posible.
- Mantener cerradas las puertas del quirófano, salvo para la circulación del personal, de los pacientes y del instrumental.
Cabe destacar, que aunque estas recomendaciones están hechas para disminuir el riesgo de contagio, el mismo sigue estando presente, así que cualquier miembro del personal que sospeche o que tenga la certeza de haber tenido contacto, y que puede verse afectado por este virus debe notificarlo con anterioridad, para así tomar todas las previsiones necesarias y de ser posible modificar el protocolo de bioseguridad dentro del quirofano.
Por último, quisiera resaltar la labor de todo el personal de salud que esta enfrentando en primera linea a esta pandemia, arriesgando su propia vida por el bienestar de los pacientes, el mensaje hoy día es bastante claro, en situaciones extremas y en el día a día, no hay personas más valiosas que el personal sanitario, unos verdaderos héroes del mundo real.
Si te gustó, dejame algún comentario.
Sigueme en IG: @instrumentandoenrd
sigueme en Twitter: @instrumentandoenrd
Sigueme en IG: @instrumentandoenrd
sigueme en Twitter: @instrumentandoenrd

No hay comentarios.:
Publicar un comentario